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QUE ESTÉ RICO SÍ, PERO SALUDABLE TAMBIÉN

Montar un restaurante saludable es una de las tendencias importantes en el año 2016 según un informe reciente[1]. Y es que en la actualidad, gran parte de la población quiere cuidarse, ahora más que nunca, sin dejar de disfrutar de la comida pero buscando opciones saludables. A muchos ya no les atrae la idea de darse una comilona o un atracón si el precio, para la salud, es demasiado elevado. Esta tendencia evidente en el sector de la restauración tendrá continuidad en el futuro, donde montar un restaurante con una filosofía más “healthy” o más “green” será casi una necesidad pues los comensales ahora prefieren:

  • Menos azúcar refinada. Un 64% de los consumidores en Italia han reducido su ingesta, en España el 63% y en Francia el 59%.
  • Productos naturales, sin aditivos o poco procesados. Los consumidores están más atentos a la composición de los alimentos que compran o que toman.
  • Productos frescos y de proximidad. El cliente quiere saber el origen de los ingredientes. Mientras más cerca esté el proveedor de los alimentos que utilizamos para las recetas, mejor.
  • El “verde” al poder… menos proteína animal y más vegetal. De hecho la mejor hamburguesa del mundo en 2015, fue una receta vegana (según la revista GQ sobre tendencias).
  • Establecimientos o por lo menos opciones en la carta de ecológicos. Son mejor acogidos los restaurantes que integran estos alimentos y se preocupan por el medio ambiente y tienen políticas de reciclaje.

A día de hoy, muchos de nosotros queremos cuidarnos para vivir mejor, aunque no siempre nos resulta fácil. En nuestra vida tomamos muchos compromisos y responsabilidades, sobre todo con nuestro trabajo y nuestras relaciones. Dedicamos mucho tiempo a los demás y a tareas ajenas, pero, ¿qué hacemos por nosotros mismos? Llega el momento de dar el paso y decir un «sí quiero» a lo saludable, de ese modo la energía y la vitalidad vuelven a nosotros y con ello muchas más oportunidades de compartir buenos momentos con las personas que más queremos. Comer bien, descansar, hacer ejercicio físico y reír son necesidades básicas prioritarias.

Una vez damos el paso también podemos cuidarnos cuando comemos fuera de casa, y sobre todo sin dejar de disfrutar de la gastronomía. Nuestra alimentación siempre debería seguir estas ideas clave:

  1. Valores de la Dieta Mediterránea: mucha verdura, fruta, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos, algo de carne blanca y evitar dulces o dejarlos para ocasiones especiales. Procurar ampliar la variedad de alimentos en nuestros platos, ajustando las calorías y aumentando la calidad nutricional (por ejemplo mejor un acompañamiento de verduras a la brasa que unas patatas fritas). Esto te aportará abundancia de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y componentes antiinflamatorios como los omega-3, y el mínimo de sustancias como los azúcares, las grasas saturadas o la sal.
  1. Adaptación a las características particulares: a tu edad, actividad física, estado de salud, intolerancias o alergias alimentarias, afinidades y aversiones, estilo de vida, creencias, situación social, económica y personal, etc. La dieta siempre será algo diferente para cada uno de nosotros pero debe ser igual el objetivo de conseguir el mismo beneficio, una salud óptima.
  1. No estamos solos… Tenemos millones de bacterias que forman nuestra “flora intestinal” así que debemos alimentarnos bien para propiciar que predominen las especies beneficiosas. Están en simbiosis con nuestro cuerpo y tienen un papel fundamental en nuestro sistema gastrointestinal y también en nuestro estado nutricional, el metabolismo, el sistema inmunitario, etc.
  1. No hay excusas, nuestra herencia genética condiciona nuestra salud pero no de una manera inamovible, con una alimentación saludable siempre podemos estar mejor. Con la dieta podemos hacer que nuestros genes se expresen a favor o en contra de nuestra salud. Tener una predisposición genética a alguna patología no es sinónimo de “no hay nada que hacer”, todo lo contrario.
  1. Incluir alimentos de proximidad pues, aunque también podemos comer y probar productos de cualquier lugar del mundo, tomarlos de proximidad y de temporada aportará mayores beneficios nutricionales, sensoriales y medioambientales.

Y, ¿qué beneficios podemos obtener?

  1. Mejor salud, más vitalidad y un adecuado peso corporal
  2. Dieta fácil, bien organizada y adaptada
  3. Bienestar gastrointestinal
  4. Disminuir factores de riesgo de algunas patologías
  5. Mejorar de los hábitos dietéticos de forma placentera

Apúntate al cambio y dale un «sí quiero» a la salud ¡también en el restaurante! Por suerte cada día hay más opciones interesantes y deliciosas.

[1]  TripAdvisor Company, 2016

AUTOR

Laura I. Arranz

Doctora en alimentación y nutrición, profesora asociada en el Departamento de Nutrición, Ciencias de la Alimentación y Gastronomía de la Universidad de Barcelona. Consultora en nutrición y legislación alimentaria para empresas y restaurantes. Orientada a educación alimentaria para niños, familias, y personas con dolor crónico. Autora de varios libros, fundadora del proyecto Gana Nutrición y creadora de la Dieta Lógica.

Todos los relatos por: Laura I. Arranz

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